¡Dios salve al rey de Europa!

Crónica del día que Javier Fernández revalidó su medalla de oro continental

 

Budapest, 18 de enero de 2014 – “Ha sido un programa bueno, pero no maravilloso. Necesito pulir errores porque esto no es nada comparado con la que me espera en Sochi”. Con estas palabras describía Javier Fernández el programa libre que le ha llevado a convertirse, por segunda vez consecutiva, en campeón de Europa. Un logro que no sucedía desde que el ruso Evgeni Plushenko lo consiguiera hace ocho años.


Como él mismo reconocía antes de la final, afrontaba este más reto “más nervioso que el año pasado” pues, como poseedor del cetro continental, las “expectativas eran superiores”. Lo cierto es que, si estaba nervioso lo disimulaba muy bien, pues antes de salir a competir le veíamos completamente relajado en la sala de calentamiento anexa la pista, que divisábamos desde el área de prensa. Ataviado con el chándal que la firma italo-rusa Bosco diseñó para la selección española, estaba totalmente abstraído escuchando música con unos auriculares enormes. Mientras, las cámaras de la televisión rusa seguían ensimismadas las evoluciones de sus compatriotas, Voronov y Kovtun, quienes, a priori, eran los rivales más directos. Con los franceses Amodio y Joubert muy alejados; el característico rendimiento irregular de los checos Verner y Brezina y, un sueco (Majorov), que poco tenía que hacer en el grupo final, la medalla nos la disputarían los rusos, con quienes Fernández había marcado una distancia importante tras el programa corto. Tranquilidad también en la delegación española, donde se era consciente de que, a diferencia del año pasado, el oro pasaba por Javi. Si no falla mucho, la medalla volverá a ser suya, era el comentario más repetido. Esta afirmación venía refrendada por unos buenos entrenamientos.


Ante el griterío ensordecedor de la numerosa afición española y de numerosos fans extranjeros (alguno portando la bandera del revés), así como patinadores de diferentes países, Fernández tomaba el hielo pasadas las tres y veinte del mediodía. Lo hacía tras su oponente más directo, Sergei Voronov, que pese a cuajar un buen programa con dos cuádruples (164.04 puntos), no parecía inquietar en absoluto.


Cuando apenas sonaban unas notas de la obertura de Peter Gunn de Henry Mancini, serie policiaca, que por cierto, nunca se emitió en España, ya tenía al público en su bolsillo. Arrancaba con mucha fuerza, tanta que, en el cuádruple toe, tenía que parar la rotación apoyando el pie libre, produciendo una deducción de -0.43. Con mucha decisión, afrontaba el segundo cuádruple, el salchow que, para júbilo de Brian Orser que, literalmente saltaba de alegría, combinaba con triple toe, consiguiendo el elemento más difícil que hoy día se hace en competición. Lamentablemente, los jueces entendían que la rotación del segundo salto no estaba completa y lo penalizaban con -0.43 y la preceptiva bajada de nivel de base.  Estos mínimos errores parecían no afectarle demasiado pues, segundos después, aterrizaba un potente triple axel, que tomaba con una complicada entrada (GOE +1.71). También brillante era la pirueta baja cambiada nivel 4 (GOE +0.57). Por su parte, la serie de pasos fue de muy buena calidad (GOE +0.79), pero no del nivel que buscaba, pues se quedaba en el tres y no en el cuatro. Un detalle que lamentaría posteriormente, pues sabe que sus rivales olímpicos no pasarán una.


Pasado el ecuador del programa y, por tanto con saltos bonificados, aparecía el segundo cuádruple salchow, en el que se sobregiraba muchísimo (GOE -2). Tampoco funcionaba la combinación triple lutz + doble toe, en la que aceleraba el ritmo de entrada y se quedaba en doble + doble.  Consciente de que no podía fallar mucho más, sacó fuerza para aterrizar el triple bucle precedido de águila (GOE +0.80) y la complicadísima secuencia formada por triple flip + turen + triple salchow (GOE +0.50). Tras una pirueta saltada en combinación de posiciones nivel 4 (GOE +0.29), venía la secuencia coreográfica (GOE +1.50) en la que, espoleado por el público, se crecía para afrontar el último salto, triple salchow (GOE +0.40) y la pirueta combinada nivel 4 (GOE +0.43).


Pequeños fallos pero, dada grandísima complejidad de su programa (con nada menos que cuatro elementos con valor de base superior a 10 puntos) y la distancia con los rivales, estaba hecho y él lo sabía. Por los altavoces del Syma Hall se escuchaba: 88.19 puntos técnicos y 87.36 puntos artísticos, total: 175.55, primera posición. Nota prácticamente imbatible para sus rivales que, uno a uno, fueron quedando por detrás.  


Mientras terminaba la competición, Javier se iba a la zona mixta para atender a la numerosísima prensa que le esperaba. Primero tenía que pasar por los sets de televisión de las diferentes cadenas y, posteriormente, por la zona de prensa escrita donde le esperábamos. “Levantas más expectación que una estrella de cine”, le gritamos. “Dado que eso nunca pasa, habrá que aprovechar”, nos respondía riendo. Kovtun, el rival de Plushenko para ocupar la plaza olímpica y que aquí estaba cuarto tras el programa corto, ha patinado mal, nos informaban. Bueno, uno menos.


En la zona mixta, Javier contestaba las cuestiones habituales: cómo te has visto en el programa, expectativas olímpicas, cómo es compartir entrenamientos con Yuzuru Hanyu, etc. Preguntas a las que respondía con simpatía: bien pero no perfecto; en Sochi espero patinar mejor para conseguir una medalla; entrenar con él es muy bueno para mí porque me ayuda a mejorar… Un periodista francés le interroga sobre por qué finalmente no ha vuelto al programa de Chaplin, como pensaba hace unos meses. “Al no conseguir en Grand Prix los resultados que esperaba, culpé al programa cuando, en realidad, no tenía nada malo, el problema lo tenía yo”, respondía. El próximo día 21, se anunciará el abanderado de España ¿Serás el deportista elegido? Le preguntábamos nosotros. Bueno, con el cambio de fechas del viaje, ahora todo depende de lo que decida el COE, contestaba.


Mientras, pasa Brian Joubert, quien se acerca  a felicitarle “Enhorabuena, te lo mereces” le dice el galo. “Por lo que he escuchado, has patinando pues bien te han aplaudido mucho”, le responde Javi. “Bueno, he hecho lo que he podido”. Y es que son muchos los patinadores que le dan la enhorabuena. “Es uno de los competidores más queridos, es que además de guapo, es muy majo”, le dice una voluntaria a otra.


Pasaba el tiempo y los rivales, sólo faltaba Brezina. Cuando se anunciaban las puntuaciones del checo, Fernández estaba tranquilamente sentado en una silla mirando una pantalla junto a Brian Orser y las responsables de la FEDH, Gloria Estefanell y Carme Nadeu. Al conocerse que era campeón, apretón y abrazo con Brian y el resto de la delegación. De fondo se escuchan los gritos de los fans españoles. El podio quedaba conformado de la siguiente manera: Javier Fernández (oro 267.11 puntos), Sergei Voronov (plata 252.55 puntos) y Konstantin Menshov (bronce 237.24 puntos). Era la primera vez que sendos patinadores rusos suben al podio de una gran competición ISU. Mérito especial el de Menshov, que lo hacía casi con 31 años y remontando desde el grupo anterior. “Mi edad es la pregunta más repetida”, diría después.


Hay mucha alegría, pero no tan desbordante como el año pasado ¿Nos estaremos acostumbrando? Puede ser. En la sala de prensa, recibimos felicitaciones de los compañeros de otros países, conscientes de que, para España, esto es más que un milagro. 


Posteriormente, la tradicional entrevista del speaker con el ganador ¿Cómo te has sentido hoy? Pues muy nervioso, quería patinar bien para darles a todas las personas que llevan banderas de España una razón para estar aquí ¿Eres famoso en España? No… soy famoso en las competiciones, pero sólo un poquito (señalaba con los dedos) y el pública se ríe. Y es que, además de ser un gran campeón, es todo humildad.


El acto protocolario de entrega de medallas pasó en un suspiro. En las pantallas del pabellón y en la imagen de televisión se podía ver a su madre, Enri, llorando a lágrima viva rodeada de fans. Justo detrás, su padre, Antonio, era el reflejo de la alegría más absoluta. Tras medallas, ramos, izado de bandera e himno de España, tocaban las fotos a pie de pista, donde nuestro Javi demostró que es un todo showman, deleitando a los fotógrafos con todo tipo de imágenes divertidas. Los rusos, en un segundo plano, se lo pasaban pipa. Vuelta de honor entre miles de flashes.


Era el turno de rueda de prensa de los ganadores y, la sala, estaba abarrotada de periodistas. Entre el gentío se podía ver a María Teresa Samaranch, Gloria Estefanell, Carme Nadeu, la juez Saioa Sancho que, por cierto, puntuó en la competición y Sonia Lafuente que portaba el ramo, que le habían dado a Javier. A pesar de ser el ganador, lo cierto es que gran parte de las preguntan no iban dirigidas a él, sino a los patinadores rusos, pues la prensa de su país estaba más que obsesionada con el culebrón de Plushenko y la plaza olímpica masculina.


En un soporífero ambiente cirílico, Javi echó mano de su vena latina para sacar petróleo de una rueda que decaía. ¿Qué vas hacer hasta Sochi, volverás a España o directamente a Toronto?, preguntamos como únicos representantes de la prensa de nuestro país. “No estoy seguro al 100%, tengo que verlo con Brian que me está mirando como diciendo noooo.... O sea que volveré directamente a Toronto a entrenar. Antes no sabía la respuesta y ahora la sé”, se reía. ¿Recuerdas tu primer europeo y cómo quedaste? Le pregunta el responsable de prensa de la organización. “Llevo competiendo como seis años en sénior, no sé… Creo que debuté en el mundial de Tokyo 2007. No recuerdo el puesto… Supongo que sería muy malo, tipo el 35º o peor pufff era como un esquimal jugando al voleibol, algo que no pegaba mucho con España”.


Un periodista ruso pregunta, como no en su lengua, a Menshov si tiene programa de exhibición y éste le responde que, tener tiene, pero que habrá que repasarlo con el coreógrafo. “Si no tienes, puedes hacer aerobic conmigo”, le reta nuestro súper Javi. El ruso se ríe, como todos los presentes, pero declina cortésmente el ofrecimiento. Continúa el monólogo ruso y, el responsable de prensa le dice a Javi “Te veo en medio de sándwich ruso, quizá deberías aprender el idioma”, “Uy lo sé, pero mejor que no lo hable”. ¿Quiénes son tus rivales en Sochi? Pues tengo muchos, Chan, Hanyu, Takahasi, cualquier puede tener un día bueno y luchar por una medalla ¿Cómo tienes pensado vencer a Chan?  Incluyendo diez cuádruples... no ahora en serio, como él tiene mejores componentes que yo, tendré que patinar perfecto. En estas dos semanas tengo que trabajar a tope.


Risas y más risas, fotos con periodistas, fotos con fans, entregas de regalos y la fiesta continúa. Le informan a Javi de que, en una hora, tiene entrenamiento de la gala ¿Qué??? Responde cansado ¿Te traigo el pantalón?, le pregunta Sonia… Mañana la organización le invita a un tour por la ciudad y a una visita a las termas más famosas nos comenta Raquel Amado, voluntaria de prensa de nacionalidad española. Eso coordínalo con Carme, le responde Gloria, quien nos dice que Javier ya ha atendido por teléfono a muchos medios de nuestro país ¿Os interesa hablar con él o con Brian? No, ya lo hemos mareado bastante. Ha sido un día larguísimo y lo que nos espera, se escucha.


Nosotros abandonamos Budapest pues, en un rato, tenemos que coger un vuelo a Madrid. Nos comentan que, como sucediera el año pasado en Zágreb, los padres de Javi invitan a los fans españoles a brindar por la medalla de su hijo en el hotel de los patinadores. Como siempre, un gran gesto por su parte.


Con sabor a victoria, termina el europeo más importante para la historia del patinaje español. Ahora toca pensar en Sochi que como, bien dice Javi, será algo totalmente diferente. La que nos espera.


FOTO: Javier Fernández abraza emocionado a su madre al saberse ganador de la medalla de oro.

20/01/2014

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