El enfrentamiento Hanyu / Fernández eleva el patinaje a otra categoría

El japonés bate el récord del mundo y, el español, el de Europa en la mejor competición masculina de la historia

 

Barcelona, 12 de diciembre de 2015 – Ni en el mejor de los sueños se hubiera podido imaginar un mejor cierre para la final del ISU Grand Prix en Barcelona. Tras varias jornadas de altísimo nivel, la prueba concluyó con la que, sin temor a exagerar, se puede catalogar como la mejor competición masculina de la historia del patinaje. Las cifras hablan por sí solas: tres récords del mundo (corto, libre y combinado por parte de Yuzuru Hanyu), dos de Europa (libre y combinado obtenidos por Javier Fernández, que además se convirtió en el segundo hombre en romper la barrera de los 200 puntos en un programa largo) y hasta cuatro ejercicios con notas técnicas por encima de 100 en la final. Con estos números, el patinaje se eleva a otra categoría.

Con un lleno hasta la bandera, los seis súper hombres tomaban la pista del Centro Internacional de Convenciones a eso de las nueve de la noche para hacer el preceptivo calentamiento. Durante los seis minutos que duró, las 5.650 personas presentes no pararon de jalear. Y es que uno tras otro, Hanyu clavaba todos los saltos que buscaba con una precisión milimétrica, Fernández no le iba a la zaga, pero en los últimos instantes aparecía una sombra de duda pues, el tricampeón de Europa tenía problemas con el cuádruple toe, en el que llegaba a caer y no conseguía hacer bien posteriormente. La sensación de incertidumbre se cernía sobre el público español. Habría que esperar 40 minutos para conocer el desenlace.

La final arrancaba con el canadiense Patrik Chan que se recomponía de un desastroso programa corto y de un calentamiento para olvidar, gracias a un ejercicio limpio en el que incluía un cuádruple toe y siete triples para obtener una puntuación de 192,84 (valoración bastante generosa) para remontar a la cuarta plaza final con 263,45. Completamente diferente fue el rendimiento del japonés Daisuke Murakami, que finalizaría sexto (152,02 para un total de 235,49) tras fallar tres elementos importantes, los dos cuádruple salchow y el triple axel.

El campeón mundial júnior, Shoma Uno (Japón) maravilló a la audiencia, evidenciando que a pesar de su juventud (17 años) representa el futuro del patinaje. Dos cuádruples y siete triples. Un único error, un evidente cambio de filo en el lutz, compensado por un artístico absolutamente exquisito. Aunque, incomprensiblemente sacó menor puntuación que Chan (190,32) fue lo suficiente para colgarse la medalla de bronce con un global de 276,79.

El chino Boyang Jing demostró que sus resultados están basados únicamente en el riesgo de los saltos y, cuando estos no salen, el programa se viene bastante abajo. Dos cuádruples fallados (los iniciales, incluido el lutz), dos salvados (los realizados en la segunda mitad) y una caída en el triple axel. 176,50 y un acumulado 263,45 (exactamente misma nota que Patrick Chan) para caer de la tercera posición del corto a la quinta.

Arropado por su público que, todo hay que decirlo, era menos numeroso que el japonés, a tenor del número de banderas exhibido, Javier Fernández saltaba al hielo del CCIB cuando el reloj marcaba las 21:40. El madrileño iniciaba su ejercicio con la banda sonora del musical “Ellos y ellas” probando el mismo salto que fallaba en el calentamiento, el cuádruple toe, que de nuevo le causaba problemas en el ejercicio, pues se sobregiraba de manera ostensible (penalización -1,57). El disgusto inicial del respetable duraba apenas unos segundos pues, instantes después clavaba la combinación formada por cuádruple salchow y triple toe, el elemento más complicado y, por tanto más valioso, de su programa. Continuaba con un gran triple axel y con una serie de pasos de nivel cuatro muy bien realizada y encajada con la música. En la pirueta baja cambiada perdía un nivel, quedándose en el tres.

La segunda parte, arrancaba por todo lo alto con el segundo cuádruple salchow que, aunque no muy fluido, era técnicamente correcto. Javier estaba muy fino y atacando cada salto con reflejos felinos, como dio muestra en el combinado de triple flip (los jueces apreciaron ligero cambio de filo, algo bastante extraño) + medio bucle + triple salchow y en el triple toe precedido de transiciones. Posteriormente aterrizaba un triple lutz que conectaba con un doble toe con el brazo por encima de la cabeza. Tras la secuencia coreográfica, magistralmente adaptada, llegaba el último esfuerzo importante, triple bucle con entrada de águila. Estaba hecho. Sólo quedaban dos piruetas, ambas combinadas, aunque con entradas diferentes. Como le ocurriera a la baja cambiada, la combinada también era valorada como nivel tres, pero la saltada sí que llegaba al cuatro. Cuando terminaba el último compás, sonreía y el público estallaba pues, aunque no era un programa totalmente perfecto, Fernández no sólo había estado técnicamente brillante y artísticamente colosal, es que había realizado el mejor ejercicio de su vida y, además, lo había hecho en su casa. Estaba claro que al récord de Europa que estableció en Budapest 2013, 186.07, le quedaban pocos minutos de vida.

Y así era, por primera vez en su carrera, el madrileño obtenía más de 100 puntos técnicos: 104.65, que sumaban a las mejores valoraciones de componentes jamás recibidas por él: 96,78 (del 9,43 en transiciones al 9,89 en interpretación con un total de 13 dieces) para totalizar una nota descomunal: 201,43. Se convertía en el segundo hombre en la historia en sacar más de 200 en un programa libre. De una tacada conseguía dos nuevas plusmarcas continentales: la de largo (201,43) y la de combinado (292,95).

Si el público se había quedado alucinado con Javier Fernández, lo mejor (o mejor dicho lo todavía mejor) estaba aún por llegar. Como ya hiciera en el corto, Yuzuru Hanyu volvía a establecer un nuevo techo del patinaje actual en el libre. No sólo bordó todos los saltos de su programa: cuádruple salchow, cuádruple toe, triple flip, cuádruple + triple toe, triple axel + doble toe con ambos brazos por encima de la cabeza, triple axel + medio bucle + triple salchow, triple bucle y triple lutz, es que en tres de ellos (los cuádruples iniciales y el primer axel) llegaban a obtener +3 en el grado de ejecución, lo que significa que no se podían desarrollar mejor. A esto sumo tres magistrales piruetas de nivel cuatro con unas posiciones y una velocidad que únicamente su físico privilegiado es capaz de producir. Sólo le quedó una mácula, la serie de pasos, que al igual que el primer día fue nivel tres. Como era de esperar, notas de escándalo: 120,92 nota técnica y 98,56 en componentes (del 9,64 en transiciones al 9,96 en coreografía y ejecución, 23 dieces). Total 219,48 con una puntuación acumulada de 330,43. Otros dos récords mundiales que caían. Y en Barcelona iban tres.

Aunque, posiblemente el japonés fuera premiado con unas puntuaciones excesivamente elevadas tanto en componentes (un montaje, a nuestro juicio, bastante frío), como en algún salto, los números resultaban irrelevantes. Demostró que está dos peldaños por encima del resto. En su actual estado de gracia, resulta intocable.

El podio de la mejor competición masculina de la historia quedó conformado por Yuzuru Hanyu (330,43), Javier Fernández (292,95) y Shoma Uno (276,79). Los tres estaban radiantes porque habían logrado los mejores ejercicios de sus carreras. Era el perfecto final feliz para una perfecta competición ¿Se puede pedir más?

“Estoy orgulloso de haber realizado este ejercicio casi perfecto”

Tras la entrega de medallas, los tres ganadores comparecían en rueda de prensa donde Fernández declaraba que “estaba orgulloso de haber realizado este ejercicio casi perfecto ante su público”. “Sabía que, con Yuzuru a este nivel no tenía nada que hacer, salí sin tener nada que perder y he logrado el mejor programa de mi carrera. Aunque hay cosas que pulir, estoy feliz”. ¿Qué sentiste al fallar el cuádruple toe en el calentamiento y cómo fuiste capaz de sobreponerte al error inicial del ejercicio para lograr tu mejor versión? Le preguntábamos desde HIELO ESPAÑOL. “Pues lo cierto es que no me afectó porque sabía que podía hacerlo perfectamente. Y, con respecto al inicio, fue cuestión de luchar y seguir luchando”.

Tras su paso por el Grand Prix, el madrileño competirá el fin de semana que viene en el campeonato de España en San Sebastián (18 a 20 de diciembre). Su siguiente compromiso será una gala de exhibición el 26 de diciembre en Madrid junto a Miki Ando e integrantes de la selección española de patinaje. Posteriormente, regresará a Toronto (Canadá) para ultimar los entrenamientos de cara el campeonato de Europa de Bratislava (Eslovaquia), donde espera conseguir su cuarto oro consecutivo.

 

Resultados completos

Vídeo de su actuación

 

 FOTO: Javier Fernández posa junto a su medalla de plata de la final del Grand Prix. Imagen realizada por Irene Villalón para Hielo Español.

Galería de imágenes

 

13/12/2015

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