La FEDH lleva la GPF a Barcelona como apoyo político a la 'candidatura' 2026

Descartando la opción de Madrid a pesar de que la comunidad y el ayuntamiento se ofrecían a financiar la costosa organización que, según diversas fuentes, podría rondar los 400.000 euros

 

Madrid, 31 de marzo de 2014 – El pasado 6 de marzo, la Federación Internacional de Patinaje (ISU) daba a conocer que la ciudad que albergaría la final del Grand Prix 2014-2015 sería Barcelona con fecha escogida 11 a 14 de diciembre e, instalación, por determinar. De esta manera, se cumplía un sueño largamente acariciado, tanto por la Federación Española de Deportes de Hielo (FEDH), que no organizaba ninguna prueba internacional desde el Junior Grand Prix de Madrid en 2008, como por aficionados, patinadores y periodistas, tanto nacionales, como extranjeros. Y es que, el clima y las posibilidades turísticas y de ocio, hacían de nuestro país una opción muy deseable.

 

Con la elección de Barcelona se ponía fin a una situación de cierta anormalidad: que el país del doble campeón de Europa, Javier Fernández no hubiera acogido todavía ninguna competición, cuando naciones con menos peso en el concierto internacional como Hungría, Croacia o Eslovaquia, sí lo habían hecho o lo harán. Además, la final del Grand Prix, una prueba que reúne a los seis mejores patinadores del mundo dentro de las cuatro categorías (chicos, chicas, parejas y danza) y, por tanto de gran atractivo a nivel de audiencias, volvía tras años a la Europa continental, siendo más accesible a fans de muchos países.

 

Al día siguiente del anuncio, la FEDH enviaba una nota de prensa en la que se podían leer declaraciones de Javier Fernández y de la presidenta de la federación, María Teresa Samaranch que destacaba: “sin duda es un espaldarazo a los deportes de hielo de nuestro país, ya que se trata de una de las pruebas más importantes de todo el calendario internacional y será la primera vez que se dispute en España. Esto también demuestra el interés de Barcelona en una apuesta para que los deportes de hielo empiecen a ser conocidos por el gran público en una ciudad donde el deporte lo es todo. Esperemos que la respuesta del público también sea positiva y que se acerquen a Barcelona para ver disfrutar en vivo del mejor espectáculo de patinaje sobre hielo viendo a los mejores patinadores y las mejores promesas del momento en un marco incomparable”.

 

Desde entonces, no se ha comunicado nada sobre este proyecto.

 

Las dos candidaturas: Barcelona y Madrid

 

Lo cierto es que no fue una, sino dos las ciudades postulantes: Barcelona y Madrid. A pesar de que no llegara a trascender a nivel público, anteriormente, la capital catalana se había ofrecido en un par de ocasiones para organizar el campeonato de Europa. De hecho, el europeo de Budapest 2014 estuvo a punto de celebrarse en Barcelona, con lo que había mucho interés, fundamentalmente, por parte de la federación española con sede en esta ciudad y del ayuntamiento, por adjudicarse esta cita. Por otro lado, tanto la comunidad autónoma, como el consistorio de Madrid, siempre a la búsqueda de grandes eventos deportivos para la capital de España, mostraban su disposición de colaborar en esta prueba con audiencias millonarias en Europa, Asia y América.

 

A pesar de que, como posteriormente explicaremos, las instituciones madrileñas se ofrecieron a financiar la costosa organización de la prueba y pusieron en la mesa facilidades para la instalación, la Federación Española de Deportes de Hielo (FEDH) se decantó por Barcelona, que no contaba con estas posibilidades ¿El motivo? El interés político de María Teresa Samaranch por apoyar la ‘candidatura’ olímpica de Barcelona 2026. Una iniciativa cuya viabilidad es, a día de hoy, incierta.

 

Una elección política

 

Con estos dos datos sobre la mesa, contactamos con la vicepresidenta y responsable de Patinaje de la FEDH, Gloria Estefanell. La pregunta es sencilla y directa ¿Qué empuja a la federación a elegir Barcelona? Su respuesta es la siguiente: “No es tanto una decisión política, como que la ISU pidió, en primer lugar, que fuera Barcelona para compensar la negativa del pasado europeo y la candidatura 2026 dio el paso del compromiso delante de todos. Llevó a una delegación a los juegos de Sochi, donde tuvimos la primera reunión con el director general de la federación internacional, Fredi Schmid. Es cierto que las instituciones de Madrid mostraron interés en organizarlo, yo misma me reuní con ellos y nos ofrecieron financiarlo entre la comunidad y el ayuntamiento. En dicho encuentro, les expuse que para nosotros Barcelona estaba como primera opción y, cuando tuvimos la confirmación por parte del consistorio condal, así se lo transmitimos. No hubo trabajo posterior con ellos de confirmación de cantidades aseguradas de pagos, ni contraoferta”, añadió.

 

Estefanell nos transmite mucha información, que vamos a ir desgranando. En primer término, sorprende que se refiera a Barcelona 2026 como “candidatura”. Cuando el alcalde de Barcelona, Xavier Trías anunció, el año pasado, la retirada del proyecto de 2022 por falta de apoyo popular e institucional, la oficina continuó trabajando con la posibilidad de presentarse en 2026 cosa que todavía no se ha decidido, con lo que el uso del término “candidatura” es absolutamente incorrecto. A día de hoy, Barcelona 2026 es, en sentido estricto, una “oficina técnica” que vive del presupuesto residual del 2022. Preguntada sobre el uso del concepto, la vicepresidenta de la FEDH responde: “No se nos escapa que no es una candidatura pero su proyecto viene avalado por el ayuntamiento de Barcelona, cosa que no es poco importante”.

 

Como bien recoge la prensa local y pudimos comprobar in situ, es cierto que hubo una delegación de Barcelona 2026 en Sochi pero el motivo del viaje era, realmente, otro. Dicha comitiva estaba integrada por la teniente de alcalde de Calidad de Vida, Igualdad y Deportes del ayuntamiento, Maite Fandos; el gerente del consistorio, Constantí Serrallonga y el director de la oficina técnica de Barcelona-Pirineos, Óscar Grau. El objetivo, anunciaba Fandós, “profundizar en todos los ámbitos de la organización para seguir trabajando todos aquellos aspectos técnicos que necesitaremos para una futura candidatura”. De hecho, al no ser todavía una candidatura, sus delegados tuvieron que ser acreditados por la FEDH para viajar a Sochi. La cercanía de ambos grupos era más que evidente. Sin ir más lejos, entre los asistentes a la rueda de prensa tras el corto masculino de patinaje con la presencia de Javier Fernández, se podía ver a María Teresa Samaranch sentada junto a Maite Fandos. En todo este camino, ni rastro de Madrid, cosa un tanto extraña si también concurría.

 

Sobre la supuesta predilección de la ISU por Barcelona, hay que decir que no existe prueba alguna y que no responde a la forma de trabajo de esta entidad. La federación internacional otorga las pruebas a las federaciones nacionales y éstas designan las ciudades que mejor consideran, en algunos casos, hasta localidades no, digamos, de primer orden. De existir un sentimiento de deuda por parte de la ISU sería con España, no con Barcelona.

 

Según hemos podido constatar por diversas fuentes, la presencia de Madrid fue más de “cara a la galería” pues la federación española y, más concretamente, María Teresa Samaranch ya tenía decidido de antemano que fuera Barcelona pese a que, en este caso, no se hablaba de financiación pública, ni de facilidades. De hecho, de momento, la prueba no tiene una sede fijada. Se barajan dos opciones: el Palau San Jordi, posiblemente descartado por su excesivo aforo, y el Fórum de Barcelona.

 

Sobre la financiación, Estefanell se desmarca con unas declaraciones sorprendentes: “La apreciación de que en Madrid iban a pagar y en Barcelona no o que es mejor una ciudad que otra no nos lleva a ninguna parte”. Desde luego, no parece un planteamiento propio de una federación nacional que se financia con subvenciones públicas. No se trata de preferir una ciudad sobre otra, sino de beneficiarse de las mejores condiciones posibles.

 

¿Si el dinero no preocupa, qué lo hace? Sencillo, la necesidad política de María Teresa Samaranch muy enraizada en el entorno catalán. Resulta curioso que la presidenta haya afirmado, en más de una ocasión, que “Barcelona se preocupa por los deportes de hielo”, cuando los patinadores de esta comunidad se quejan de, manera constante, de malas condiciones de entrenamiento y de falta de atención por parte de las federaciones autonómica y nacional. “Nos han dado la prueba (refiriéndose a la final del Grand Prix), genial, ahora sólo toca solucionar el problema del hielo que tenemos en esta ciudad”, bromeaba el padre de un patinador del Barça. “Si quieres progresar en este deporte, todos sabemos que te tienes que ir de Barcelona”, alegaba otro.

 

Según diversas fuentes consultadas, el coste de la final del Grand Prix podría rondar los 400.000 euros, que deben ser abonados por el comité organizador. La ISU se encargaría de los viajes de los patinadores clasificados, entrenadores, jueces y personal técnico.

 

El proyecto a día de hoy

 

Aunque todavía no está confirmado, la sede, muy posiblemente, será el Fórum de Barcelona. Lo único claro es que la instalación de la pista, que suele tardar unas tres semanas, se concederá a la empresa austriaca AST, que es la compañía que hizo el hielo del pasado europeo y de la mayor parte de los grandes eventos de la ISU.

 

Las cosas no van tan rápido como nos gustaría, aclara Gloria Estefanell, ahora estamos cerrando la fase preliminar para ponernos a trabajar. “Tenemos un intenso horario de reuniones concertadas con la ISU, que visitará la instalación y los hoteles, con Swiss Timming e IMG. Cuando se forme el comité organizador, este órgano será el encargado de informar de todo lo posible y cerrado hasta el momento”, apunta.

 

Cada día recibimos, decenas de mensajes preguntando sobre las entradas, hoteles y detalles de esta prueba. Como verán nuestros lectores, para conocer todo esto, habrá que esperar. Una pena porque, según nos han transmitido responsables de comités de competiciones anteriores, la comunicación temprana de esta información es el garante para tener unas gradas repletas pues el púbico, en ocasiones, viene de muy lejos y tiene que planificarse con tiempo. Tampoco se ha adelantado en el necesario tema de los voluntarios, clave en cualquier evento deportivo de gran magnitud.

 

En sus cerca de ocho años de vida, la FEDH no se ha caracterizado precisamente por su buena capacidad organizativa. Un ejemplo: el fiasco del Grand Prix Junior de Madrid que sólo duró una edición. Esperemos que, esta ocasión, se ‘pongan las pilas’ y lleven a término el gran campeonato que España y los fans merecen.

31/03/2014

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